viernes, 23 de enero de 2015

Sonidos

La música me pesa en la felicidad y la desgracia, porque ni la más hermosa o perfecta melodia me acompaña en los momentos extremos cuando los sentimientos estan de golpe de un punto a otro, de gloria y desdicha. Los antónimos se me terminan y la música aun no alcanza. Ni el jazz que es la mas perfecta creación humana, si es que se le puede atribuir a la raza humana, porque los dignos de tocarlo no parecen de este mundo. Pero me salgo del tema y la frustración es la misma, no hay ritmo que pueda ocupar mi mente cuando los extremos sentimentales se encuentran en ella, es como si fueran proporcionales y no los soportara juntos . Porque una canción provoca lo mismo que una situación o experiencia sentimental de gran importancia e impacto. Me disculpo con la música por no ser capaz de darle lugar en mi vida cuando los sentimientos me asfixian sean buenos o malos. Prefiero la música, manipulable y oportuna, pero los sentimientos me hacen.

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