Pensar y repensar el despropósito primario,
Pero cuanta satisfacción absurda e infinita genera a una mente inquieta y curiosa.
Es una adicción cuestionar lo que han dicho los antiguos
Y redefinido nuestros iguales,
Repensadores modernos,
Consumidos por lo simple de la vida en el estado de bienestar.
Esta plenitud que tomamos por normal no es mas que la máxima simplificación de nuestra existencia, que de por sí es sencilla, los encargados de complicarla somos nosotros mismos, dadas las circunstancias de no poder hacer nada más interesante que Jodernos.